6. Planteamiento del Problema

Hace aproximadamente cuatro décadas la economía mundial cambió definitivamente su rumbo. Las sociedades comenzaron a transitar de una economía basada en la industria, hacia una fundamentada en la generación y compartición del conocimiento y el desarrollo de los servicios como fuente de productividad.  

Lo anterior ha traído como consecuencia que la creación de riqueza ya no esté asociada solamente con la producción de bienes materiales, sino con la generación, almacenamiento y procesamiento de la información.

La calidad de vida de las personas también se ha redefinido en función de su nivel de acceso a la tecnología. Hoy en día las sociedades pueden garantizarse mejores condiciones económicas, sociales, políticas y culturales en la medida en que pueden crear, distribuir, compartir y manipular la información.

El uso y aprovechamiento de las nuevas herramientas tecnológicas, se presenta entonces como la condición sine qua non que permite el acceso a nuevas formas de aprendizaje, de generación y compartición de conocimiento, de conformación de capital humano y tejido social, de cultivarse y compartir cultura, de obtener mejores formas de ocupación con mejores salarios y por ende, de alcanzar mejores condiciones de vida.

Así, ante el nuevo contexto en que nos encontramos inmersos, es necesario redefinir las políticas tanto públicas como privadas encaminadas al bienestar social.

Ciertamente, ha habido en el estado numerosos esfuerzos de diversos actores por utilizar la tecnología para mejorar la forma de vida de las sinaloenses, sin embargo, éstos han sido aislados, por lo que sus alcances también resultan limitados.

“Ante el nuevo contexto en que nos encontramos inmersos, es necesario redefinir las políticas tanto públicas como privadas, encaminadas al bienestar  social”

La experiencia de países como España, Chile, Argentina, entre otros, ha demostrado que el aprovechamiento de las nuevas tecnologías puede optimizarse si los gobiernos tanto nacionales como locales cuentan con una Agenda Digital (AD), pues ésta brinda rumbo a las acciones y alienta el compromiso de todos los sectores involucrados en el desarrollo de la SIC.

En la medida que se logre tener una sociedad mejor preparada y con mayores oportunidades de acceso a la información y el conocimiento, podremos también construir una sociedad más participativa, más democrática y más justa.